Para la HOMEOPATÍA la causa de la enfermedad no se limita a los órganos, ni depende enteramente de factores físicos. La homeopatía considera al enfermo en su totalidad con sus emociones y personalidad, teniendo en cuenta en como vivencia su enfermedad.
Cada cual expresará su sufrimiento del único modo que tiene para hacerlo, que es a través de su forma de ser que será siempre su forma de padecer. Por ello, en la consulta el médico homeópata debe individualizar a cada paciente dándole un sentido a los síntomas expresados por el cuerpo y la mente, que aunque no lo notemos siempre se manifiestan en conjunto. Cuando realmente se comprende al enfermo en su sufrimiento es cuando encontramos qué es lo digno de curar en ese paciente y cuál es el núcleo y motor de todos sus sufrimientos.
Es así que el homeópata llega al diagnóstico del medicamento de fondo o causal que es el que dará los cambios necesarios en la actitud, emociones y acciones que lo han llevado a permanecer enfermo. No siempre se llega fácilmente al medicamento de fondo y muchas veces se prescriben medicamentos no tan profundos que igualmente van mitigando los síntomas con un altísimo nivel de efectividad. Es en la persistencia y paciencia del médico y enfermo en dónde se encuentra la llave para lograr buenos resultados.

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